Asamblea de inicio de curso

El pasado sábado día 5 de noviembre se celebró la Asamblea Parroquial de inicio de curso, en la que pudimos contar con la presencia de D. Daniel Rodríguez, párroco de Nuestra Señora de la Soledad, del barrio de Usera. Después de la presentación de nuestro párroco, Daniel nos habló de otra forma de hacer parroquia tomando como ejemplo lo que está haciendo en la suya e instándonos a ilusionarnos con un modelo de cambio. Imprescindible es, según él, no contemplar la parroquia como “las cuatro paredes” que conforman el templo sino considerar que también todas las calles de su entorno son la parroquia, porque todos debemos predicar con nuestras vidas. De esta forma, cuando uno transforma su existencia, muchos de los que están a su lado lograrán la salvación, gracias al ejemplo recibido. Considera imprescindible para crear parroquia hacerla un verdadero lugar de acogida, comportarnos con realismo y transformar la queja en disponibilidad. Nos lanza una pregunta para nuestra reflexión: ¿me he tomado la llamada del Papa a la misericordia en primera persona? y finaliza diciendo que hemos recibido la luz para alumbrar y no para deslumbrar.Asamblea parroquial

Acto seguido, la proyección del video “El color del amor” sobre los trabajos con mosaicos del jesuita Marko Ivan Rupnik, director del Taller de arte espiritual del Centro Aletti. sirvió para finalizar esta primera parte de la asamblea y, tras un breve descanso y mientras los asistentes disfrutaban de un café, hubo una puesta en común en la que los que quisieron pudieron expresarse sobre de las reacciones que les habían producido, tanto la intervención de Daniel como el video.

Finalmente se habló sobre algunos aspectos de la encíclica “Amoris Laetitia” indicando, entre otras cosas, que es la Iglesia quien debe recorrer el camino para poder caminar con nosotros y luego tendríamos que tener todos la disponibilidad para caminar y acompañar a quien lo necesite y nos recuerda el pasaje evangélico en que se dice que si uno te pide que le acompañes una milla, acompáñale dos.