GRUPOS DE FE Y VIDA
¿Qué son estos grupos? ¿Qué pretenden? ¿Por qué se plantean?
¿Qué nos pueden ofrecer a los cristianos de este siglo en una Parroquia?
Vivir la fe en una sociedad como la nuestra requiere formación, espiritualidad y cuidados.
Los cristianos bautizados del siglo XXI se pueden sentir en no pocas ocasiones perdidos en la gran masa de la sociedad, e incluso despistados y desorientados con relación a la fe y a la vida del Reino y de la Iglesia, si no pertenecen a alguna asociación laical católica que les ofrezca un cierto encaje y un marco de referencia. Los cristianos que tienen el don de vivir su fe en el marco de una parroquia diocesana, como es nuestro caso, han de tener un marco de referencia, unido a la celebración eucarística semanal y a la vida pastoral y espiritual de la parroquia, en la vivencia de la fe en el entramado gozoso de uno pequeño grupo, de carácter quincenal o mensual, en el cual puedan recibir de sus hermanos y ofrecer a sus hermanos, y de los ministros de la Iglesia:
1. Un espacio, en un pequeño Grupo de Fe y Vida, para desarrollar la comunicación de un cristiano en las dos vertientes en las que ha de volcarse cada bautizado: La horizontal, la comunicación con los hermanos, que es todo un aprendizaje para vivir comunitaria y saludablemente; y la vertical, la comunicación orante y contemplativa con el Misterio del Dios Encarnado, que es el aprendizaje necesario para vivir bella, equilibrada y santamente.
2. Un marco, en un pequeño Grupo de Fe y Vida, de familia, de relación, de afecto y de amistad, para su fe y su vida, que aporte un complemento eclesial a la vida familiar y social de cada cristiano.
3. Una formación adecuada, en un pequeño Grupo de Fe y Vida, justamente para eso, para la fe y para la vida. Y en ese sentido preparar un marco crítico con relación a todo aquello que pasa por ‘bueno’ en nuestro mundo, pero que sabemos nos aleja de Dios y del Mandamiento del Amor, y nos encamina, a través de una ética difusa, por caminos que distan mucho del Evangelio del Señor y de los criterios espirituales y morales de la Iglesia.
4. Un tiempo, en un pequeño Grupo de Fe y Vida, para la conversión cuidada y protegida amorosamente por Dios y por la Iglesia de Cristo. El cristiano ha de vivir en actitud constante de conversión, para adecuar su vida a la Palabra viva del Señor Jesús. Y eso, sólo es posible en esta sociedad si mantenemos un ambiente de comunicación sincera y honda, gozosa y vital con el Dios de la vida y con los hermanos que se mantienen fieles a la misma fe y al mismo proyecto de amor para el mundo, aquel para el que Jesús ha entregado la vida: Reconciliar a todos con el Padre y entre nosotros.
5. Unas horas, en el pequeño Grupo de Fe y Vida, para la celebración, para la fiesta, para el gozo fraterno, para perder los miedos, para ganar en convicción y en valentía, para empaparnos de la Palabra y de la fe común, para silenciar y escuchar, para hablar y rezar, para crecer y para hacernos adultos y responsables en la fe, para sentir como propia la vida de la Iglesia y para hacer nuestro el Santo Evangelio de Jesús.
¿Existen ya en la Parroquia? ¿Se van a crear? ¿Cómo podemos participar?
Como tales GRUPOS DE FE Y VIDA no existen, aunque hay algunos grupos en la parroquia que tienen este talante y este espíritu, tanto de matrimonios, como heterogéneos y de mayores.
Es deseo del párroco, que lo planteará durante este curso, a través de las Asambleas Parroquiales y de los Consejos de Pastoral, comenzar a abrir nuevos frentes en esta línea de trabajo pastoral.
Vamos a crear GRUPOS DE VIDA Y FE para aquellos que necesiten este tipo de instrumento al servicio de la fe y de la vida de hombres y mujeres concretos, de cualquier edad y condición, y que deseen conocer, escuchar, crecer y aprender a amar junto a sus hermanos y junto al Señor.
Serán grupos heterogéneos en los que sólo será necesario estar bautizado y estar en búsqueda sincera y de corazón del don de la fe para vivirlo lo más seriamente posible en la vida eclesial y cotidiana.
Se dará cumplida información cada vez que vaya a ponerse en marcha un nuevo Grupo para que todos los que lo deseen tengan la oportunidad de acercarse a conocer y a ver, antes de decidirse a participar activamente. Y siempre con la libertad de los hijos de Dios de utilizar o no un instrumento que nos ofrece la Iglesia para el cuidado de la fe en tiempos turbulentos. |