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Nació esta Asociación "porque era manifiesto el anhélo de Zaragoza entera, que, desde hacía muchos años estaba de seando la creacion de una asociacion de hombres y mujeres que, agrupada en torno a la Santa Columna, venerasen a su excelsa Patrona, trabajasen por extender su culto y devocion y manifestaran su fe y su fervor en otros sectores de la accion catolica".
Pero tuvo que pasar, todavia, algún tiempo, no mucho, cuando el Exm. Sr. Arzobispo D. Rigoberto Domenech y Valls, hizo suya la idea de crear esta asociacion.
Estamos viviendo los ultimos meses del año 1927.
El 17 de Octubre de ese año, el Sr. Arzobispo aprueba el reglamento y el 21 de Noviembre nombra la Junta Directiva, que se constituye como tal, el dia 23 de mismo mes.
Transcurridos sólo dos meses habían ingresado ya en la Asociación 105 Caballeros honorarios y 490 Caballeros activos, siendo uno de los primeros el Sr. Alcalde, D. Miguel Allúe Salvador, quién, a instancias de la Junta Directiva, concedió que el cordón blanco y morado que sustenta la medalla "llevará un pasador con el escudo de Zaragoza en esmalte". En vista del número de Caballeros, la Junta decide "establecer turnos de guardia en la Santa Capilla los días 2, 12 y 20 de cada mes, organizándolo después, desde el día 1, conforme fueran ingresando nuevos Caballeros".
Se encargan las medallas, conformes en todo con las que se llevan al día de hoy; y se "encargan en número de 1.000 de
aluminio y 500 de plata", que la Casa Mas Riera de Barcelona se comprometió a entegar al finalizar el mes de enero.
Unos meses después se encargan 300 medallas de plata más, que troquela ya la Casa Pedro Faci que sigue haciéndolas hasta el dia de hoy.
Se piensa también en los dos reclinatorios y en el lugar que han de ocupar en "La Santa Capilla" de acuerdo con lo que resuelva el Excelentisimo Cabildo.
El ingreso de Caballeros sigue creciendo, de modo que a mitad del mes de enero de 1928 son ya 658 activos y 156 los honorarios; pasan a ser luego 723 los activos y 168 los honorarios, para llegar a 1.456 los caballeros activos y 378 honorarios en los días de la erección de la Asociación.
Se ven así realizadas las aspiraciones de la Junta de que "ya, desde el primer mes, quedasen cubiertas todas las velas de guardia sin interrución.
Se programa la "Inaguración de la Asociación" para el día 2 del mes de Febrero, festividad de la Presentación del Señor en el Templo y Purificación de Nuestra Señora, con dos funciones: una íntima y privada sólo los Caballeros y Damas, la otra pública y solemnísima.
Consistirá la primera en una VELA DE ARMAS en la Santa Capilla, durante la noche del 1 al 2 de febrero que se inicia a las 10,30h. con el canto del Ave María.
Multitud de Caballeros asistieron a esta vigilia de oración, que fue, y no recuerda la historia que se haya repetido, la primera y única VELA vivida y participada por todos los Caballeros en común.
Cantó luego el coro el "Ave Maris Stella" y después, todos, la jaculatoria "Bendita y alabada sea" y siguió el rezo de las
tres partes del Santo Rosario alternadas con los Maitines y Laúdes semitonados del Oficio Parvo de Nuestra Señora.
A las 24h. de la noche el Director, M.I. Sr. D. Ignacio Bersabé, dirige la palabra a todos los Caballeros y Damas asistentes a la VELA ante la Virgen, desarrollando tres puntos claves:
- El Caballero de Ntra. Sra. del Pilar ha de profesar un acendrado amor a la Madre de Dios.
- El Caballero de Ntra. Sra. del Pilar ha de guardar entera fidelidad al Reglamento.
- El Caballero de Ntra. Sra. del Pilar ha de ser constante en la obra emprendida.
Terminado el Sermón, el Sr. Director bendijo e impuso la medalla-insignia a todos los asociados celebró Misa y distribuyó la Sagrada Comunión ayudado por otros sacerdotes.
A primeras horas de la madrugada terminaba la VELA-VIGILIA con el canto del <<Manificat>> y del himno de la Santisima Nuestra Señora Virgen del Pilar.
Desde el comienzo del acto "se formaron filas" antes varios confesionarios donde celosos sacerdotes oían confesiones, perdurando algunas hasta la hora de la imposición de la medalla.
En la Misa de Infantes de este día 2, comienza la primera media hora de VELA de los Caballeros y Damas de Nuestra Señora del Pilar ante la Virgen, ininterrumpida hasta el momento presente.
La función de la tarde fue pública y solemnísima.
Comenzó en la Santa y Angélica Capilla a las 7h. de la tarde.
En el presbiterio de la misma ocupaba su sitial el Sr. Arzobispo, D. Rigoberto Domenech y Valls.
En el Coreto, el Excelentísimo cabildo Metropolitano, presidido por su Deán, el Ilmo. Sr. D. José Pellicer.
Repleto de fieles el espacio de la Santa Capilla y los bancos y espacio libre de las naves, comen zó el acto con el Canto de la jaculatoria "Bendita y alabada sea a la hora ......" a la que siguió el rezo del Santo Rosario y la lectura de una oración "que expresa el fin y las esperanzas de los Caballeros del Pilar".
Siguió a la misma un elocuente sermón del M. I. Sr. D. Santiago Guallar Poza , en medio del cual glosó las siguientes cualidades que ha de tener el Caballero del Pilar:
- Ha de ser un hombre noble.
- Ha de ser un hombre de honor.
- Ha de tener un amor apasionado a la Santísima Virgen que le eleve a extender ardientemente su culto y a fomentar su devoción.
Terminado éste, el Ilmo. Sr. Deán D. José Pellicer entonó la Salve, que dirigió y había com puesto el Maestro Arciniega.
El Sr. Arzobispo dió su bendición.
Y cerró el acto el canto, por todos, del himno a la VIRGEN DEL PILAR.
Y comienza así la vida de la Asociación.
Pero volvamos, un momento, a la Santa Capilla.
Los Caballeros, tres meses después de erigida la Asociación, seguían haciendo la Vela en reclina torios prestados, mientras en Madrid se estaban terminando de hacer dos nuevos reclinatorios "artísticos y valiosos".
Las Damas de la Corte de Honor iniciaban la celebración de sus Bodas de Plata, los Caballeros quisieron hacerse presentes con la colocación para siempre de sus dos ricos recinatorios. Nos dan sobre este hecho todo lujo de detalles:
"Se acordó que dichos reclinatorios fueran colocados en la Santa Capilla el día 19 de mayo de 1929 por la tarde", coincidiendo su colocación con el comienzo de "las fiestas jubilares de la Cortes de Honor y así siguierón ya en los sucesivo".
Y allí están, hasta hoy, los dos reclinatorios de los Caballeros y los cuatro de las Damas, como testimonio y presencia de amor y de oración permanente a la Santísima Virgen del Pilar, nuestra Madre y Señora. |
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